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Vuelo de un ave calma
Pasajero de tren nocturno. Cuervo audaz. Todos los mundos pasan por ti. Adiós extraña multitud. Listos están los trajes vestidos los personajes. Acción. Actores de par conforme. Suban a la acera, dejen al viento menear los faroles en luz y alimento. Adiós tiernos ángeles. Adiós terrenal pasaje. Se van las nubes eterno movimiento. Éxodo en los espejos que abres por ti. Otro día más va por ti; otro brindis diciendo que sí. Pasajero de tren nocturno. Eterna novela de impar capítulo, interno cambio adicto. Hilando fino la mente escéptica pesca aguardando que el tirón la sorprenda. Túneles, visiones, patio mundano volteando postales. Vuelo nocturno ilusionando al tiempo. Juegos de cartas paseando la ciudad a suerte y verdad. Anónimo disfraz en un andamio te paras a especular. Cuervo audaz de extensa visión adquieres el carácter de camaleón. Pasos en la reflexión extraña y vaga. Te detienes inconforme en algo raro, enigmático. Bello como la ingenua curiosidad del gato. Por allí unos ojos verdes e intensos avivan como el viento al fuego de tu deseo. Persona, pasajera del tren nocturno desperézate cansado viajero. Pasajero autor del gran teatro calmo, excelso, latente.
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